Esta es la Sala de los Abencerrajes, la que probablemente fuese la alcoba del rey.

La pequeña fuente de taza que vemos en el suelo, está cubierta por una sangrienta leyenda.

Esta leyenda cuenta el final fatal del enfrentamiento entre dos familias granadinas: los abencerrajes y los Zegríes.

Parece ser, que los Zegríes acusaron a un caballero abencerraje de cometer adulterio con la favorita del sultán.

Éste, enojado, mandó llamar a los 32 caballeros abencerrajes a este cuarto y los hizo pasar uno a uno.

Todos ellos corrieron el mismo destino.

Fueron decapitados sobre la fuente para que el agua se llevara la sangre y el siguiente no se alertara.

Según cuenta esta leyenda, las manchas que hay sobre la taza, es la sangre de los abencerrajes.


Volvamos a la estructura de la sala.

Al ser la habitación privada del rey, no dispone de ventanas al exterior, de este modo, no podía ser visto por miradas indiscretas.

Esta sala estaría dividida en dos espacios: la zona de dormitorio y la zona de estar, separadas por algún elemento decorativo.

Tengamos en cuenta que la distribución de las viviendas musulmanas es más práctica y sencilla que de las occidentales.

Por tanto, aquí existiría únicamente el mobiliario necesario para el monarca.

La estrella de ocho puntas del techo invita a su contemplación.

La yesería es original casi en su totalidad, al igual que los colores que la decoran.

La única modificación más evidente es el zócalo.

Hecho de azulejo sevillano, en el siglo XVI.


Cuando finalicemos la visita a esta sala, saldremos al patio nuevamente y nos dirigiremos a la siguiente estancia.