En contra de lo que pudiera parecer, el Generalife se considera como una villa fuera de la ciudad de la Alhambra.

No obstante, su relación con ésta, es estrecha.


Su construcción tuvo lugar durante el siglo XIII pero fue parcialmente reformado por el rey moro, conocido como Rey Izmael, durante el siguiente siglo.

De este hecho, da fe una placa conservada que data del año 1.

319.

Como vemos, la vegetación y el agua se unen para crear todo el entorno natural.

Además, en nuestro camino veremos algunas huertas, herederas de las muchas que existieron en el Generalife.

Debemos tener en cuenta que esta zona proveía a la Alhambra de las hortalizas y vegetales necesarios.

La más antigua de estas huertas es la Huerta Colorá.

De hecho, es la única que se mantiene de las que inicialmente existieron.

Si vamos caminando hacia el Generalife, su ubicación se encuentra a la izquierda, en el lugar donde acaban los jardines.


Cuando entremos en el primer patio cerrado del Generalife, continuaremos con el siguiente paso.