Nos dirigiremos ahora hacia la izquierda del palacio, según hemos salido.

Iremos bordeando el edificio.

En la fachada podemos ver anillas ancladas que simulan las que se utilizaban para amarrar a las monturas.

Como vemos están sujetas por leones de piedra, excepto en las dos esquinas donde se sostienen por sendas águilas.

Éstas, simulan al águila bicéfala, símbolo del imperio de Carlos V.

Al girar la esquina, notaremos como la fachada que se abre ante nosotros es de similar espectacularidad a la principal.

No obstante, si continuamos y nos detenemos en la fachada oriental, la opuesta a la principal, notaremos como presenta un diseño más sencillo y liviano.

Este particular, nos muestra el parón que sufrieron las obras con la rebelión morisca ya mencionada.


Continuaremos nuestro camino ascendiendo por la Calle Real.

Ésta es la que transita por el lateral del palacio.

Nos detendremos frente a la Iglesia de Santa María, situada a unos cincuenta metros de nuestra posición actual.