Al atravesar la muralla por esta puerta, estamos accediendo al recinto de la Alhambra.

Como podemos ver, la protección de Granada era imponente.

Una gran muralla, a cuyos pies se abre el foso, hace que la ciudad sea infranqueable.

La muralla está jalonada de impresionantes torres, de las cuales, treinta defendían el recinto.

Todas tienen un nombre, que les aporta cierta personalidad y una historia, a veces olvidada, grabada a fuego en sus piedras.

Las que ahora vemos más cercanas son la Torre del Agua a nuestra izquierda y la Torre del Cabo de la Carrera a la derecha.


Entremos por fin a la Alhambra.

Cruzando esta puerta, no solo accedemos a un lugar, al atravesarla, cambiamos de tiempo, accedemos al escenario de cuentos antiguos, de historias principescas y de batallas perdidas y ganadas.